Dea

Photo - {author}El mundo gira sin parar y tus labios de alba brillan en lo más alto, iluminando inviernos y veranos. Eres la primavera de los ojos negros, ávidos de curiosidad, y el otoño que llena de razón los pensamientos. Las estaciones fluctúan por los océanos, mientras tú doblegas las mareas y reinas entre las ondas como una luna inmortal. Dulce parsimonia la que es amarte en la distancia con la intensidad de una pasión adolescente. Diminuto corazón el mío que lucha por llenar el tuyo, cuando incluso el universo te queda pequeño. Orbitando alrededor de tu vida, en una simbiosis protectora, escribiré el cosmos sobre tu piel como quien le pinta versos a la historia. Aunque yo sea un triste mortal y tú la dea que resplandece en el firmamento, alzaré escaleras de tinta para llegar a tus encantos, al menos, mientras tenga fuerzas para escribirte.

Iraultza Askerria

Remendando corazones

Photo - {author}Remendaste mi corazón con la lluvia de la noche. Quién iba a decirme que en la tormenta aciaga, en la distancia amarga, tomarías mi mano para guiarla hacia una luz desconocida. Como la humedad del firmamento, te filtraste por mis poros hasta mi alma; dentro, mía para siempre, por influjo de la química. Átomos covalentes de energía solar. Arreglaste mi espíritu cosiendo a bocados mi carne y convertirme así en un ser sin cuerpo: solo intelecto, solo sabiduría, solo emoción y sentir, solo felicidad e ilusión, solo futuro mirando al presente por tus ojos de caoba. Mi buena costurera y modista que diseñó para mí la vida que todo hombre desea.

Iraultza Askerria

Desquiciado

Desnaturalizazioa / Desnaturalización - {author}Se abate sobre mi alma la resignación, la emotiva frustración de sentirse inútil. Y así, el sol se envalentona haciéndome sentir inválido, hormiga soportando una carga excesiva. Llueven las amenazas y las injurias. Los oprobios no han hecho más que comenzar. El aire del exterior me ahoga y el interior me mata, producto de un insecticida. Hablo y prorrumpo en gemidos. Los zurriagos me flagelan allí donde los músculos intentan ofrecer un poco de resistencia. Atado de manos, cosida la boca, arrancados los ojos. Desquiciado.

Pero en el fondo, por muy mal que puedan ir las cosas, sé que tú siempre estarás ahí: expectante, altiva, elegante, inmensa, mía y amante. Mi niña remota en cuya existencia subyace la única razón de mi felicidad.

Iraultza Askerria

Mirándote

Photo - {author}Así que todo es tan plácido al mirarte que la marea se reprime y el oleaje decrece y las ondas suaves recorren la superficie marina en un sosiego pletórico, culminado por tu hálito, nana de bebé.

Al observarte, los labios se agitan por la caricia de una voz angelical, y el aire atmosférico se vuelve en rosa y oro. Es el resplandor vitalicio de tu proximidad ardiente, efusión química, física de los deseos; lanzas tu velo de fuego al oxígeno y al carbono y al nitrógeno que te rodea, quemándolo todo con tu belleza.

Te contemplo serena, sentada, charlando, con el largo cabello negro cayendo alborotadamente por tus mejillas de alabastro, y cubriéndote hombros, pechos y espalda con el roce suave de las hebras morenas, mientras los frecuentes movimientos de tu mano húmeda perseveran en apartar uno u otro mechón de pelo, como queriendo mostrar el rayo de luz que atesoran esas mejillas sonrosadas, esas que tanto añoro besar.

Te examino de esta forma, encerrada en un televisor, tan natural como la naturaleza misma, tan inmensa como el propio cosmos, y me siento tan enamorado de ti, tan obcecado por tu belleza, que el tiempo se para, inmutable, mientras mis ojos marrones te acechan en la distancia, buscando el momento más idóneo para desnudar tus carnes y hacer con ellas todo lo que está prohibido para la literatura.

Iraultza Askerria

Mi luna, tu lunático

Luna atras de las nubes 1-2 - {author}Que loco es este amor que me desborda, como un maremoto de emociones, en cuyas profundidades laten las cornisas de un corazón que incansablemente retumba. Me siento un paranoico de tus encantos, un alcohólico de la miel de tu sexo, un drogadicto adicto a pincharse con tus dientes. La ebriedad de tus senos cobija mis ansias más genuinas.

Ahí quiero seguir día tras día, en la demencia de amarte, a ti y a tu cuerpo de luz y fuego; como el perturbado que erige un altar de Dios sobre el sudor de tu orgasmo. Llámame loco embrujado, paranoico intratable, demente altivo, pero jamás cederé a la impresión de anhelarte, de pintarte, de lamerte, de penetrarte con mi virilidad, y en el silencio y el sosiego de la pausa, sentir que eres mi luna y yo tu lunático.

Iraultza Askerria

El renacer

Photo - {author}Quiero derretirme como un cubito de hielo y escanciarme sobre tu piel almibarada, llenándote el cuerpo entero con mi mansedumbre inmaterial. Entrelazarme con tus dedos tangibles y filtrarme por los poros de tu cuerpo hasta el lugar secreto donde anida el espíritu.

Sería una fusión de átomo y pensamiento, de sentimiento puro y pureza ósea, donde yo mismo desaparecería del mundo terrenal para fundirme en tu ego trepidante, inmenso e inmortal, largo, tendido, alegre, infinito y lírico. Poeta desahogado en tinta rosa y contenido en el frasco de tu cuerpo único.

No me importaría, por tanto, evaporarme como el aire, despedazarme como hojarasca, convertirme en polvo y en olvido si con ello pudiese aunarme a tu alma y a tu carne mucho mejor de lo que nos permite el sexo. Durar dentro de ti en un orgasmo interminable y despertarme siempre acomodado tras el cristalino de tu mirada; ahí dentro, en tu mente intelectual, yo quiero dormir para siempre.

Mi niña, mi novia, mi mujer, mi esposa, mi todo, mi universo, mi vida y mi eternidad. Hagamos de nosotros un único ente, un único ser, una única personalidad en cuya máscara se aglutinen los gestos de nuestros rostros. Y entonces, solo entonces, podré decir que he renacido.

Iraultza Askerria

Larga espera

Photo - {author}Allí en el fin del mundo, donde rielan las lunas y los soles sobre el fondo marino del universo, una perla minúscula, redonda, pura y sonriente, retrata el primoroso continente de tu rostro, ese del cual me enamoré una tarde o una noche o un día de la historia que solo pudo ser predispuesto por el destino, mucho antes de que la tierra fuese concebida, la misma que, ahora, separa nuestros corazones adictos a la carne del otro esperando reencontrarse en un momento tan intenso como especial, un momento por el que esperar meses, años, milenios… o aún más, toda la vida del universo.

Iraultza Askerria

London

Cabina telefónica de noche - {author}Quiero hacerte el amor en una cabina de Londres cuando el Big Ben taña las doce de la noche. Tú apoyada de espaldas contra las vidrieras cuadrangulares del puesto telefónico. Mis manos teñidas en el metálico rojo del cubículo. Arrancarte la piel a tiras. En la lujuriosa furia, empotrarte contra la pared una y otra vez. Tú gemirme, yo gruñirte. Confiar en que ningún policía cabalgue a esas tardías horas por el distrito de Westmister. Decirnos “I love you” en la ardiente pelea. Fraudulenta batalla sin vencedor. Ataque fortuito y clímax enloquecedor. Golpeo sin querer el teléfono. Se queda colgando. Te golpeo a ti, cada vez más dentro tuyo. Bramo fuerte, te muerdo la boca y gritas. Me corro. Tus muslos rendidos y húmedos, goteando semen. Y mi boca recogida entre tus cabellos como un muñeco moribundo.

Iraultza Askerria

 

Un bar llamado Propaganda

Terraza - {author}La oscura reflexión de los intelectuales. Sombras aguerridas sobre aparatos viejos. Sillas volteando alrededor de mesas de círculos, propensas a cojear por influjo de los sostenidos. Una coca-cola en bemol y una jarra de cerveza colmada. La algarabía frecuente en cualquier taberna de pueblo. Parroquianos en la barra, jaleando un partido de fútbol. Parejas y cuadrillas charlando fogosamente, por mera pasión de entretenimiento.

Unos labios asomados al cristal. Una boca que, sorprendida, alaba la belleza de la primera. Manos que en la oscuridad se entrecruzan. La mirada fundida en los ojos ajenos, monumentales, del color de la eternidad, campo de todas las tonalidades. Se oyen palabras sobre literatura en el escenario ensordecedor y nada silencioso del bar penumbroso. Oraciones y versos, y relatos y cuentos, fantasías, ilusiones, críticas y futuros. Las promesas van y se cumplen a medida que el tiempo les cede oportunidad.

Se intercambian frases y caricias. Los minutos vuelan, aun pareciendo estancados en una recíproca esfera, cubierta de rosa y azul, de felicidad y fortuna, de sabiduría y fidelidad, de creatividad y vigor.

Arden las estufas en la fría noche avivando los espíritus enamorados de nuestros dos corazones.

Iraultza Askerria

Arena blanca

The stolen moment - {author}Arena blanca, avena blanca, en tu sexo juvenil. Llanura límpida, superficie limpia, como un cielo despejado. Mis besos se desbordan por tu inquietada seda, invitándote a gemir desconsoladamente.

Se retuercen tus senos por la presión de mis manos, y los simulan tus ingles por la mordiente embestida. Abro mi boca entera y la cierro en tu pubis, tan reluciente y hermoso, tan libertario como una estrella.

Me divierto en tu congoja. Filete mío de carne rosa, arrugada, flexible y húmeda de sal, tan propiamente vinculada al mar como a la florida naturaleza. Tulipán de cuatro pétalos cuyo polen devora mi lengua, arrastrado por tus piernas dobladas, por mi barbilla hundida en ti.

Y en los espasmos que te socorren, escucho como gritas mi nombre, mientras me decapitas con los muslos y luego aflojas la cuerda del inocente.

Un último beso te cierra los labios para dormir.

Iraultza Askerria