El universo se detiene

Photo - {author}Quiero coger tus palabras al vuelo y acunarlas en mi boca para que no quede perdido el eco de tu voz y pueda filtrar por mi alma los tibios pensamientos tuyos.

Quiero desnudarte con los dedos y con los labios vestirte, lamiéndote el frío para que no quede nunca tu cuerpo desamparado en la intemperie de la distancia.

Quiero que choquen nuestras mejillas y se aten las manos y que reste espacio para el trotar de los besos; que siempre estemos unidos, inseparables, con las bocas fundidas y los labios pegados.

Iraultza Askerria

El universo se detiene

Photo - {author}Cuando nuestros cuerpos se observan en su desnudez mutua, sé que el universo se detiene a mirarnos. Lleno de envidia nos recoge en su regazo de noche y nos aplasta de placer, con tu carne vibrando, todavía sintiéndome dentro, y la mía desbocada, acelerada, expulsada la simiente entre tus muslos rosas.

En esa posición de íntimo arrebato, el cosmos nos seduce con su hálito de sueño. Quiere adormecernos y en la ausencia de nuestra consciencia, confirmar cómo se hablan las pieles abrazadas, presionadas por los dedos aferrados a la espalda contraria. Tu cabeza reposando en mi pecho. La mía en tu cabellera. Y entre castillos y veredas soñar con no separarnos, físicamente, jamás.

Así, en la polución del sexo y en la relajación del amor, nos suspendemos entre caricias y arrumacos, al tiempo que las galaxias orbitan, como anillos nupciales, alrededor de nuestra pasión. Las palabras dejan aire a los latidos, la respiración se susurra pausada, y los kilómetros se vuelcan sobre los miembros femeninos y masculinos, entrelazados como un ovillo de lana.

Iraultza Askerria

Actriz venidera

Photo - {author}En el paraíso estás sentada, con tu melena corta al viento y tus labios pintados de primavera nocturna, de carnosa celeridad, de apasionante consuelo. Tu rostro en el edén tan sereno… como un árbol vetusto, una estrella venusta, un ínclito verano. Sé que allí, en lo alto, en tu pedestal inherente, sobre los demás anfiteatros que cuelgan debajo de ti, la luz te enfoca coloreando tu pálido rostro, herencia de perla y nácar. Eres el espectáculo máximo de ese teatro, la esencia sublime de la interpretación, la musa que inspira a las artes nobles. Por eso quiero verte, quiero verte ya en escena. Si tan ilustre y magnífica eres entre el parco público, ¿cómo lo serás tras el telón?, ¿cómo no morir al contemplarte sobre un escenario?

Iraultza Askerria

Dedos

Up in Smoke 02 - WirosNo supe entender lo que pedían tus carnes, ávidas de un cuerpo en celo. Quizá, incluso, tuve miedo de comprenderlo. Me limité a hacer contigo lo que tú querías hacer conmigo, prohibiéndote el placer de masturbarme, obligándote a dejarte masturbar por mí. Casi esclava de mis dedos, expertos artífices de músicas, te contorsionabas abiertamente junto a mi cuerpo.

Estabas tendida cuan larga eras sobre una cama de apenas un metro. A pesar de tu atractiva largura, toda tu alma se había reducido a un nimio punto de vestigio fálico. Por ese lugar sentías, veías, escuchabas, olías y saboreabas. En el núcleo de tu emoción, la presión de los sentidos era inmensamente desproporcionada, demasiado grande como para albergarla en un cuerpo tan pequeño.

Pero yo no me detuve en ningún instante, y menos cuando vi como tus caderas se movían arriba y abajo, describiendo tímidos círculos alrededor de mi mano, mecánico objeto de tu satisfacción personal. Me contenté con abrigarte bajo la sombra de mi cuerpo erguido a media altura, con sentir entre mis dedos un tacto húmedo que besaba y devoraba mi piel. La ventosa se atragantaba por la fuerza de mi movimiento rectilíneo, a punto de alcanzar un placentero cólico que te mataría de hambre.

Iraultza Askerria

Luz

Madrid 4.09 El Retiro reflejos del sol - Fernando LópezEs inexplicable lo que ante mí se sucede con un carácter imaginario y demencial. Parece tan extraordinario como el propio amor y tan fantástico como la mente de un escritor alcohólico. Pero lo más importante no es esta extraña cualidad irreal, lo más importante y aterrador es que yo me encamino directamente y sin pausa hacia dicha onírica imagen, como si mi propio cuerpo y alma estuviesen ligados a ello. Pero en el fondo de mi mente quiero escapar de dicha especie de fantasía, darme la vuelta y alejarme de todo esto que me encoge el corazón. Sin embargo, lejos de hacerlo me acerco irremediablemente hacia la luz brillante y pálida que navega sinuosamente en el horizonte, formando una sábana gaseosa de color nube. Las formas, tan garabateadas, me crean nauseas, recordándome los retortijones sufridos por el vientre a causa de un irrefrenable mareo, cuyo remedio es siempre un hediondo y asqueroso vómito.

No entiendo el significado de este malestar, y mientras intento descifrarlo continuo avanzando directamente hacia la luminaria. Entonces comienzo a sentir punzantes molestias bajo la piel, en el corazón y en los pulmones, repletos de un aire envenenado. Cuanto más me acerco a la extraña imagen de luz pálida, más agudo y profundo siento el dolor.No obstante, a pesar de todo, no grito. Es cierto que siento un intenso tormento, pero lo siento como algo lejano y oscuro, y además, mi inconsciente aprecia un ligero estremecimiento de felicidad merced a este dolor.

Poco a poco, esta extraña alegría se va apoderando de mi mente, de mi corazón y de mi alma, y ya estoy a pocos metros de la imagen centelleante, cuando la total felicidad explota en mi interior en grandes dosis de euforia.

Es en ese instante, cubierto de gracia, cuando mis ojos se cierran y puedo observar turbiamente, como quien observa el exterior desde una tumba de cristal, a mi padre y a mi madre abrazados, llorando y rodeados de paredes de color pálido que expelen un exagerado olor a higiene y a fármacos.

Entonces lo comprendo.

Me acababa de morir.

Iraultza Askerria

Disolución

Photo - {author}
Una persiana entornada y, entre sus rendijas, la luz de las farolas iluminando el interior de la habitación. Los cuerpos desnudos, oleosos, sibilinos, amordazados el uno contra el otro sin más interrogante que los besos mordientes en los labios hinchados. Las sábanas apaleadas dibujan cortinas en el suelo, donde las prendas de uno y otra aprueban la conducta carnal.

Y encima, sobre el lecho, se cantan los gorriones en los oídos asfixiados, se arquean las espaldas como catedrales de huesos y los bustos se encuentran para unir y desunirse en un constante cambio de posiciones y centurias.

El tiempo transmite olores, arañazos, fluidos genitales cuya fuente se distorsiona en la fisión de los muslos. Las carnes rojas y aleadas, pero derretidas en la fogosa batalla cuyo final parece cercano, aunque volátil. Los dedos se acercan y se diluyen. Las voces claman y se evaporan. Los ojos se miran, esperándose para explosionar en la agonía conyugal.

Iraultza Askerria

Guerrero

Photo - {author}Soy el marcial de tus labios, el guerrero inmortal de tus ojos canela, el defensor acérrimo de tu libertad, de tu gloria, de tus muslos en celo. Soy yo el libertador, el Cid, un torneador de lanzas y espadas, un maligno caballero que arrasa de batalla en batalla. En mi violencia me escudo por escudarte. Cuerpito tuyo, mente tuya, por ello lucho en los campos y en las veredas, clavando mi escudo almidonado, mi pica húmeda, mis humeantes dedos que al aire se extienden imaginando rozar los tuyos. No soy bueno cuando lidio en las más cruentas confrontaciones, gritando mientras otros gritan bajo mi yugo. Soy malo, vil, atroz, inclemente y ácido. Pero en defensa de ti, mi trofeo anhelado, deambularé por bosques y campiñas, cautivando imperios y denostando países, convirtiendo naciones enteras en polvo y carroña y limitando las fronteras a la extensión de tu piel. Porque soy yo un loco enamorado cuya única fe es la miel de tus labios.

Iraultza Askerria

Cenicienta

Cristal. - Marcos de MadariagaCenicienta. Zapatitos de cristal. La corona que relumbra en tu frente. Los ojos… abiertos, pétalos, tesoros, estrellas, mansos ríos y agitadores vientos. Carmín derretido en la curva de tu sonrisa. Las mejillas frágiles…, pedazos de pan, caliente y húmedo de mi saliva, de mi ansia. Cuerpito de dócil fuego, ardiente arena, morena luz… ¡todo eso eres tú! Cenicienta por una noche, que al amanecer desapareces tras un sueño de cenizas y dolorosas nostalgias.

Iraultza Askerria

La casa abandonada

Quien tuvo, ¿retuvo? - Dani Sardà i LizaranNadie habitaba la casa desde hacía décadas. Estaba desolada, vacía, con los cristales rotos, las paredes desconchadas y el tejado desnudo de losas. Ningún hombre se había atrevido a entrar en ella, a ocuparla, a reclamarla para uno mismo. La vegetación que crecía incansablemente en los alrededores eliminaba cualquier deseo de posesión. Ni siquiera el ayuntamiento se había molestado en derruir la construcción.

Pasaron los siglos y el pueblo quedó desolado. Los milenios arrastraron la arena y el polvo, cubriéndolo todo del color de la miseria. Llegó un arqueólogo y comenzó a excavar.

Encontró la casa abandonada desde hacía milenios, que había permanecido en pie y fosilizada por una capa de vegetación.

En su interior no encontró nada, pero fue el mayor descubrimiento de su vida.

Iraultza Askerria

Ave rosa

PARA LA ABUELAAMALIA, CON MUCHO CARIÑO. - {author}Ave de rosa entre las ramas secas del otoño, llega el invierno y llegan mis besos para abrir tus alas. Llenar tu trino con mi penetrante atisbo de sexualidad, y con gruñidos servir de base a tu canto celestial. Golondrina entre nubes de cal y vino, la brisa zarandea tu desnudez, y entre las estrellas brillas como la más hermosa, en tu sagrada pequeñez.

Plumas, pétalos de azucena. Ojos rapaces penetrando mi corazón, incitando dulces latidos. Picoteas por mi vientre y entre mis ingles, no para hacerme daño, sino para hacerme agonizar de placer. Mi águila peregrina por los cañones de mi cuerpo. De tu valle, esplendorosa y húmeda, vas a revolotear a la montaña erguida de mi virilidad.

Ave querida, ave rosa y querida, que en tu pecho asoman cálidas joyas amparadas por tus alas. Permíteme tañer el compás de tu cuello hirviente y lamerte como un lobo hambriento. Devorarte sin arrancarte nada, salvo gemidos, y quizá inocencia.

En el aire reinas única. En la noche contemplas el mundo con tu ingente mirada de búho. La sierra y las costas conocen tu peregrinación. No hay marisma o montaña que no sepa de tu presencia, tan preciada. Ave diurna y noctámbula, ave de mar y de horizonte, ave de mi corazón y de mi alma.

Me haces volar, ave mía, por las esperanzas escarlatas, por las obras de ficción, por las ilusiones prohibidas, por las fantasías de tu plumífero cuerpo. Me transportas allí arriba, a lo más profundo del cielo, lugar inalcanzable para cualquiera, salvo para ti, que tienes el poder de llevarme lejos. Aterrizas en mi pecho y me subes al horizonte. Eclosiona nuestro amor como un huevo de galaxias. Nacen las espesuras. Vía Láctea. Tus alas se enorgullecen de conquistarme.

Ave mía, ave rosa, pájaro de los cielos y de mis amores, ven volando a mi vera, rescátame de esta terrenidad insufrible y trasládame, de nuevo, al mundo onírico de tus encantos.

Iraultza Askerria