Soneto a tu boca

Pamela Machado - Pamela Machado

Sabe que son tus labios ambrosía
ruinas azucaradas del deseo
en cuya remembranza me recreo
esperando besarlas otro día,
pues conociendo ya la dulce vía
de tu boca, me he vuelto yo un ateo
del resto de mujeres donde es feo
el placer que en tu caso es gloria mía.
Pues digo yo, sincero, que besarte
es rozar un instante el vasto ciello
levantando endeudado el estandarte
que desea también tocar tu sello,
y hacer en su textura un poco de arte
digno de quien te escribe algo tan bello.

Iraultza Askerria

Soneto al sol mayor

Tardezita - Eduardo Amorim

Inmenso corazón que viste el cielo,
lanzando por doquier luciente rayo;
consigues puntüal que cante el gallo,
consigues que un caudal mane del hielo.
Redonda inmensidad, brillante anhelo,
deseo ovacionar tu luz de mayo,
cantar por tu honradez, ser tu lacayo;
teñirme de color dorado el pelo.
Hacerme digno ser de tu fulgor;
servirte al despertar el dulce albor;
las noches descansar bajo tu brazo.
Quisiera ser de ti una parte viva
Quisiera yo vivir contigo arriba.
Quisiera ser el sol de tu regazo.

Te voy a escribir una copla

Te voy a escribir la copla
más bonita de este mundo,
para que cuando estés triste
la releas con orgullo.
Así sabrás que te amo
y me sentirás tan dentro,
que aunque no esté a tu lado,
conocerás cuanto te quiero.

Te voy a contar un cuento,
el más hermoso de todos;
de princesas y dragones
y de un caballero loco;
que tan loco como un sueño
intentó volar sin alas,
para ver si con su empeño
podía alcanzar tu cara.

Te voy a cantar poemas
para que nunca lo olvides,
y que te sientas dichosa
mires por donde lo mires.
Que sientas mis dulces versos
como el roce de la brisa;
que los sientas cual los besos
que nos dimos noche y día.

Te voy a pintar retratos
en un marco de oro y plata,
donde la chica más linda
perdure noche y mañana.
Serán tus labios El Beso,
y tus ojos: ¡La Mirada!
Y en el altar de mis huesos,
tú vivirás encumbrada.

Te voy a trazar un mapa
donde el mundo sea pequeño;
para que tanta distancia
no provoque este tormento.
Porque a mi lado, princesa,
haces del mundo algo inmenso;
y no habrá estrella o planeta
que eclipse el haz de tu cuerpo.

Te voy a decir con versos
lo que nadie nunca ha dicho:
¡Qué te amo, qué te quiero!
¡Qué eres única! Infinito,
una cura y un alivio.
Eres mi fuerza y mi llama,
la razón por la que vivo,
y el aliento de mi alma.

Iraultza Askerria