Soneto a tu boca

Pamela Machado - Pamela Machado

Sabe que son tus labios ambrosía
ruinas azucaradas del deseo
en cuya remembranza me recreo
esperando besarlas otro día,
pues conociendo ya la dulce vía
de tu boca, me he vuelto yo un ateo
del resto de mujeres donde es feo
el placer que en tu caso es gloria mía.
Pues digo yo, sincero, que besarte
es rozar un instante el vasto ciello
levantando endeudado el estandarte
que desea también tocar tu sello,
y hacer en su textura un poco de arte
digno de quien te escribe algo tan bello.

Iraultza Askerria

Soneto al sol mayor

Tardezita - Eduardo Amorim

Inmenso corazón que viste el cielo,
lanzando por doquier luciente rayo;
consigues puntüal que cante el gallo,
consigues que un caudal mane del hielo.
Redonda inmensidad, brillante anhelo,
deseo ovacionar tu luz de mayo,
cantar por tu honradez, ser tu lacayo;
teñirme de color dorado el pelo.
Hacerme digno ser de tu fulgor;
servirte al despertar el dulce albor;
las noches descansar bajo tu brazo.
Quisiera ser de ti una parte viva
Quisiera yo vivir contigo arriba.
Quisiera ser el sol de tu regazo.

A las seis artes

Photo - {author}
Consagro este poema a las seis artes,
do la descomunal arquitectura
junto a las dulces formas de escultura
retratan la natura en sus tres partes.
A veces izan estas de estandartes
el airoso pincel de la pintura.
Luego surge la música insegura:
ya en arpas, ya en canción de los baluartes.
Sigue a ésta después la bella danza:
bailes y movimientos en su vía
mostrando la firmeza de una lanza.
Y por último la mayor locura
del arte al que llamamos poesía,
cuyo nombre es también literatura.

¡Contenido extra!

Aunque este poema no sea digno de representar a ninguna de estas seis artes, quise escribir algo dedicado exclusivamente a las artes clásicas. Quizá con un poco más de dedicación, hubiese podido componer un poema más extenso dividido en varios sextetos… pero por el momento, lo dejaremos así.

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El caminante

Walkers!!! Ruuun!!! - Jonathan Emmanuel Flores Tarello

Por sendas de Castilla camina el caminante;
ninguna compañía, tan solo fe en el cielo.
Morral tiene a la espalda, la vista por delante,
y dentro va una biblia guardada con gran celo.
Camina el peregrino, ningún acompañante;
no hay nada por el mundo que cáusele canguelo
La fe que tiene en dios, su dios cual Zeus tonante,
seguro le mantiene sin nada de recelo.
Camina el caminante, camina en su creencia
cruzando los destinos. De dios humilde paje,
va aunando por el mundo su más divina esencia.
Y muchos años luego le alabarán los cantos
durante el lecho fúnebre, como un digno homenaje,
pues siempre se recuerda a quienes fueron santos.

Iraultza Askerria

A un corazón roto

heart breaks in 2 - buttersweet

Tú ya conoces todos mis secretos,
tú ya sabes mi poesía,
tú has leído mi rima y mis sonetos
y los llantos de esta alma mía.
Tú ya estorbaste tantos alfabetos
que recorrí de noche y día.
Tú ya has puesto en el verso fiel y escueto
la infiel y dolorosa estría.
¿Qué quieres tú ahora? ¡Déjame!
Te he dado mi vida y arte,
vete de aquí a otra parte.
Déjame morir ya. ¡Déjame!
Enterrado en las canciones
de los rotos corazones.

Iraultza Askerria

Soneto a un caballero

0SIR_1255 -1 SIRIA CRACK DE LOS CABALLEROS - Javier Martin Espartosa

Cabalga, caballero, trota apriesa;
recorre, las llanuras de Castilla;
galopa, mas no olvides que quien brilla
arriba no es el sol, es tu princesa.
Traviesa la muralla tanto gruesa;
alcanza a quien bandidos acaudilla,
sembrando miedo y pánico en la villa.
Acaba al dictador, ¡que allá confiesa!
La paz regresa al pueblo agradecido;
tu nombre loarán en las almenas.
La voz de tu señora hoy te aclama.
Retomas nuevamente el recorrido;
buscando liberar de tantas penas,
al tiempo que te aguarda tu fiel dama.

Iraultza Askerria

Al campo

Tardes de campo entre Caldas y Tolima-Ana Garcia

Tierra abierta al estío campesino
bajo rayos dorados.
Viste la flor de trigo mi camino,
puente de faustos hados.
Cantan los pajaritos, el molino
trae cánticos de arpados.
Pétalos, néctar, litros de buen vino
cubren labios regados..
El tiempo ora invernal
de mi ciudad ahogada
me recuerda el final
de aquella era pasada;
evolución fatal
que agota mi balada.

Iraultza Askerria

No importa dónde ni cuándo

Photo - {author}Allí vas, joven y perpetua. Te ríes, tomas un sorbo, bailas y vuelves a reír. Y yo, aunque no me veas, te observo maravillado desde la barra, acariciando con los ojos tus hombros desnudos mientras ardo en deseos de hacerte el amor.

No importa dónde ni cuándo, si en una discoteca o en la mismísima calle, si ayer o mañana. Pero ardo en deseos de hacerte el amor.

Subes a lo alto de la metrópoli ancestral. Estás cansada, hace calor. Pero da igual. Tu camiseta de tirantes arrastra lejos el calor de tu carne tibia. El aire de las alturas te oxigena el alma mientras el sol te renueva las energías. Desde allí, te asomas a la barandilla escrutando la diminuta ciudad, sin saber que desde allí abajo, te espío yo… para admirarte otro día más. Y mientras te admiro ardo en deseos de hacerte el amor.

No importa dónde ni cuándo, si en un parque infantil o en la cima del Everest, si ahora mismo o dentro de quince años. Pero ardo en deseos de hacerte el amor.

Navegando por un río más vasto que la imaginación de un poeta, tomas el sol entre las velas de un navío engalanado de rosa. Eres tú la sirena de los mares o un pececito que, volador, limpia con su rocío la podredumbre del mundo. Yo, atento, intento pescar tus encantos, utilizando como trampa el azúcar de mis labios. Y mientras brego en la faena de atraparte, ardo en deseos de hacerte el amor.

No importa dónde ni cuándo, si en el fondo de los mares o en lo alto de las cimas, siendo adolescentes o ancianos enjutos. Pero ardo en deseos de hacerte el amor.

Y no importará dónde ni cuándo. Estés allí o aquí. Esté yo aquí o allí. Seamos ahora o mañana o ayer. Siempre, siempre, arderé en deseos de hacerte el amor.

Iraultza Askerria

Diario de escribano

Photo - {author}
Escribo páginas en el cristal rosa de tu carne. Es mi dedicatoria, mi confesión, mi forma de amarte más allá de la poesía. Con la tinta de mi boca elaboro palabras infinitas, cuyas sílabas bordean tu cuerpo de musa y estrella.

En la blancura de tu pecho tatúo un soneto, y más abajo, donde la depilación desviste la epidermis, pinto una lira de voz dormida, muy cerca de tu sexo arrogante.

Eres mi diario. En ti transcribo las ilusiones y las promesas, que siempre se cumplen gracias a tu lealtad. No hay enumeración de deseos que no encuentre la realidad tras tus manos de algodón. Celulosa mía, me gravas de creatividad mientras me cedes el honor de escribirte un universo literario.

A ti te dedico toda mi imaginación.

Iraultza Askerria

A la antísesis

Castle in the Sky - {author}

El medible infinito de la honesta codicia,
oxímoron probable el vegetal animado,
atentos los descuidos del desierto mojado
en el celeste infierno de la áspera caricia.

El manzano naranja de purgada inmundicia
en libertad esclava del corredor parado
entre odiados amores de un joven aviejado
por la eternidad muerta de una falsa noticia.
El soneto que en lira
empezando termina los tercetos.
Rima la serena ira
de sabidos secretos:
que los poetas son analfabetos.

Iraultza Askerria