Tu figura

Sasha - Santiago TrussoContinuamente veía tu figura paseándose de un lado a otro de la oficina. Tu presencia me causaba temor y sobresalto, la insinuación de tu perfil me turbaba. De vez en cuando, escuchaba tu tierna sonrisa derramarse en la atmósfera del recinto, donde ni un sinfín de timbres telefónicos o gritos a subordinados podía sofocar el sonido de tu melodía. En esos momentos, yo cerraba los ojos, me enclaustraba dentro de tu voz y me dejaba llevar al filo de la utopía, al acecho de tu sonrisa. Luego abría los ojos, intentando encontrarte al otro lado de mi mesa o en el recodo del pasillo. Aquel pantalón tan ceñido de color crema, aquella camiseta negra que caía holgadamente sobre tus pechos y aquel cabello recién lavado que olía a champú impidieron que durante toda la jornada pudiese teclear algo productivo en el ordenador.

Sin embargo, fue más fecundo que todo un año: escribí diez sonetos, lloré un millar de lágrimas y me percaté de que seguía locamente enamorado de ti.

Iraultza Askerria

Enamorado

20090618-40D-01132 - Dan Foy

Estoy enamorado. Muy enamorado. ¡Y qué nadie me diga que el amor no existe! Pues estoy dispuesto a descargar toda mi furia contra tales ignorantes y necios… A ellos les digo, a quienes reniegan del amor, que yerran, que están equivocados, que ignoran los entresijos de la vida, ¡qué no saben nada!

Decidme, pues: si no estoy enamorado, ¿por qué me siento tan diferente al resto del mundo? Tan marginado de su sociedad, tan… superior, como si fuese el hijo de Dios en las profundidades del infierno o el retoño de Satán en las inmensidades del cielo. ¿Por qué mi alma se tambalea ante el mero estremecimiento de sus tiernos labios? ¿Por qué su voz me embriaga al resonar su eco a mi alrededor? ¿Por qué su sonrisa de flor me cautiva, tornándome rehén de su voluntad? ¿Por qué la comparo con todas las mujeres que veo y me digo que es la más hermosa de las hijas de Venus…?

Extracto de Rayo de luna, de Iraultza Askerria

La mirada huidiza

The Eye - Augusto SernaEs curioso como la mirada huidiza de una mujer puede inculcarte tantas emociones. Ella solitaria en aquella mesa, sentada junto a una amiga, gallarda, escuchando las confesiones de la compañera, mientras punto a punto gira la mirada hacia ti. Intenta observarte, estudiarte, esperarte, pero cuando tú vuelves la mirada para delatarla, ella se aparta, aparentando no haber hecho nada.

Ausencia inverosímil.

Sigues con el juego por un tiempo. Es divertido, agradable, ardiente, las miradas que se encuentran y se deshacen como espigas de trigo. Un brillo en el fondo del iris acomplejado por la explosión de una supernova. Sentimientos cercanos como dos electrones que buscan el núcleo del átomo.

Vacilas en levantarte o no hacerlo. Aguardas que ella haga un movimiento de consentimiento. La filigrana de la voluntad resplandece un instante y te parece que ella mueve la mano hacia ti, señalándote o dándote la bienvenida. Pero no lo sabes. Y tampoco te atreves a preguntárselo.

Es entonces cuando oyes un paso detrás de ti. Giras levemente la cabeza y ves a un hombre desconocido que te sobrepasa y avanza con decisión hacia la chica de la mirada juguetona y dice algo al llegar a la mesa y ella le observa con los mismos ojos con los que te había observado a ti.

Si es que, claro está, en algún momento llegó a observarte.

Iraultza Askerria

Un universo entero

Almost Europe - Blake Danger Bentley
Fue una broma, una caricia, una caricatura risible de la sociedad. Fue una palabra, algo chistoso, motivo de risa sin reírse de nadie. Fue una inofensiva ironía que en tu rostro cinceló una sonrisa. Fue una oración de mis labios que los tuyos hizo curvarse en amago de divina bendición.

Tu sonrisa se delineó como un sosegado mar abierto en toda su plenitud. Tu nácar alumbró el camino de un corazón enamorado. Tus mejillas tomaron la forma de un edén al alcance de mi corazón.

Me di cuenta de que en tus hoyuelos cabía un universo entero.

Iraultza Askerria