Haikus sobre el amor

Flores erguidas sobre el tumultüoso mar del fervor. Muertes y vidas bajo el tacto rocoso del corazón. Tantas desdichas hundidas en el pozo de la razón. Y tantas dichas germinando del gozo de la pasión. Tan bueno y malo, tan …

Biografía de la historia

Con un beso reformular mi amor por ti y descomponernos en abrazos para juntarnos trocito a trocito con la templanza del lirismo épico, impropiedad de la poesía de la carne y el sexo, para acudir finalmente al apoteósico desenlace de …

Volarán las lucientes golondrinas

Volarán las lucientes golondrinas a tu terraza, donde un mensaje dejarán. Sus alas vibrarán frente a los cristales, y a ti, ¡hermosa!, te despertarán. Correrás a leer aquella epístola, en tu corriente soledad. Volarán mis palabras a tu flor de …

De papel y destino

Carne desnuda, cuerpo de viento, coraje entre piernas de algodón. Frío en la niebla de los sudores y miedo a reventar los decibelios. Constante fricción de los sentidos encendidos bajo la luz ambarina de un dormitorio viejo. La juventud egresa …

Fundirse

El viento agitaba las cortinas de una ventana entornada. Tras el vano, un colchón vibraba cadenciosamente, al ritmo controlado de unos cuerpos que se amaban. Se escuchaban sonidos tiernos, el frote de las caricias, los inocentes mordiscos que comían una …

Una oferta de empleo

La oficina olía a periódico viejo, café insípido y rancio aburrimiento. Las sillas arrastraban culos orondos mediante frenéticos movimientos hipercalóricos. La luz del techo guerreaba contra los rayos que irrumpían por los ventanales, en una orgía de explosiones y destellos. …

Matando a besos

Matando a besos

Al arrancarte un beso, supe que te arrancaba un instante de vida. Al despojarte de una prenda interior, supe que te despojaba de varios días de juventud. Y aun así no dudé en desnudarte y comerte a besos. Minutos después, …

Yuxtaposición

Cartas de norte a sur. Viajes del mediodía al septentrión. Aeropuertos que recogen las mieles del cariño cuando la distancia enriquece el deseo. Caminares excitados por los pasillos blancos, y entre el sol o la lluvia, dos cuerpos que se …

Cantiga

¿Dónde estará él? ¿Dónde él estará? ¡Madre mía, dime!, ¿cuándo él volverá? Ya las setas duermen bajo la hojarasca, ya las secas nueces abundan en casa, ya vuelan pendones, gloria castellana, y vuelve mi mano de mano vaciada. ¿Cuándo vendrá …

Obra de arte

Los cuerpos descorchados en un abrir y cerrar de ojos. No hay más ropa que el aliento meloso que se pega a nuestra sudorosa piel; más caricias que las que se profesan nuestros genitales; más sonidos que el de los …

Náyade bendita

En su barco blanco navegando al vaivén de la brisa. Empujada por el canto de su séquito de musas. Pasea en la eslora de su embarcación de hojas; mi náyade bendita apoyada entre las velas. Río abajo y río arriba, …

Copla de las vidas

¡Ay, la vida tuya!, aunque sea mía, ¡mío es vivir por la tuya vida! ¡Tengo vida, tengo!, por vivir mantengo mi vida ante tu vida, mi ego ante tu ego. Iraultza Askerria

la sirena triste

La sirena triste

Cuando lloras y me miras con tus ojos de agua pura, me ahogo como un náufrago en tu honda tristeza. La sal hiende la herida varada en mi corazón y el dolor crece y crece como mareas huracanadas. No veo …

La casa en llamas

El fuego envolvía por completo la casa abandonada. Trepaban las llamaradas por los altos muros, como serpientes vivas y rojas que se arrastraban zigzagueando por la superficie pétrea. Los bomberos y vecinos agolpados a las puertas del edificio convivían en …

Mi ángel, mi demonio

Me derrites el alma, corazón congelado. Eres ardiente y húmeda en mis brazos de cal. Pedacito de río y desierto eternal como un mundo en dos tierras cercenado. Elixir de mïeles ponzoñoso y letal. La caricia que araña por rencor …

Pinocho sin nariz

Pinocho sin nariz

Pinocho no tenía nariz, al contrario que los otros niños de la escuela. Cuando estos mentían quedaba de testigo una prominente punta nasal, la cual se extendía a cuanto más falso era el embuste. Pero pinocho, al carecer de nariz, …

Una niña llorando

En la habitación a oscuras, una luna discordante ilumina una cama que chirría. Y chirría con dos cuerpos atenazados sobre el colchón; uno abalanzado sobre el otro. Los gruñidos del hombre pegados al pelo de su esposa, cuyos ojos vacíos …

Queriendo olvidar

Confiné en un ropero tus vestidos, calciné en una hoguera mis memorias, y aún sin importar por donde vaya persígueme tu sombra. ¿Acaso tendré yo que recluirme en lo más hondo de un baúl de ropa y rezar para que …