Voltaire – Cándido o el optimismo

En este cuento filosófico que ahonda en el destino del ser humano en La Tierra, acompañaremos a un esforzado joven cuyo nombre describe a la perfección su personalidad: Cándido. Un héroe que resulta una combinación explosiva entre el pícaro y torturado Lazarillo de Tormes y el audaz y bizarro Amadís de Gaula, y cuyas aventuras y desventuras nos obligarán a acompañarle con ferviente curiosidad y admiración.
No en vano, Cándido representa un ser inocente y puro en un mundo ciertamente crudo y tortuoso; en donde sus pensamientos sobre el optimismo son invulnerables a pesar de todos los sufrimientos, pesares y oprobios que padecerá. Un joven enamorado y valiente que recorre prácticamente todo el mundo conocido -desde Alemania hasta Turquía pasando por Perú-, sin dejar de ser fiel a su filosofía y a su juicio.
Desde mi modesta opinión, Cándido no es más que un utópico personaje que se enfrenta a la horrorosa realidad con optimismo e inocencia, cualidades que utiliza su autor para tejer una sátira mordaz sobre la sociedad del siglo XVIII, y criticar, con afiladas razones, a la religión, el feudalismo y la truhanería del centenario de las luces. Todo en un viaje apasionante que nos conduce a un desenlace agridulce, sin tapujos y con esclarecedora moraleja.
Como punto final a este mínimo artículo, me gustaría citar aquella magnífica frase de Horacio: “no vivió mal aquel que, al nacer como al morir, pasó inadvertido”.

Iraultza Askerria

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