Y ella a mí

Niebla - Silvia ViñualesSus labios suspiraban, enlazados a los míos. Los dedos palpitaban, ardiendo como el verano, vistiéndose de sol. Los ojos temblaban bajo mi cuerpo, acaso temiendo la culminación de aquel fuego que abrasaba.

Yo también temblaba, pero no de frío. Habíamos perdido el rumbo de nuestras ansias, y ellas manipulaban nuestra voluntad al antojo de dos corazones alocados.

Volví a extraviarme en el cielo, embriagado. Mi ángel volaba junto a mí, guiándome por el edén en la inmensidad del placer y del éxtasis.

Aterrizamos unos instantes después bajo el ronco jadeo de mis labios. El silencio retuvo las largas horas de la madrugada mientras hablaban nuestras pupilas.

Al final, escuché un no. Daba igual. Pese a todo la amaba.

Y ella a mí, aunque se negaba a admitirlo.

Extracto de Rayo de luna, de Iraultza Askerria

2 Comentarios en “Y ella a mí

  1. Al leerte han vuelto a mi lado aquellas lejanas noches de juventud; la inexperiencia, o la falta de valor, me mantenían en la hermosa duda de saber, o no, si la persona que caminaba mi lado sentía el mismo terremoto de latidos que me sacudía a mí.
    El tiempo lo ha convertido todo en un recuerdo, pero me encanta que sea así; podría vivir solo de esos instantes que ya murieron.
    Huelga decir que este fragmento ha de formar parte, con toda seguridad, de un maravilloso relato poético.

    • Hola. Espléndida forma de definirlo, estoy de acuerdo. Los recuerdos guardan mil y un sentimientos y muchos de ellos nunca pierden su fuerza. Gracias por pasarte por aquí y dejar un comentario. Saludos :).

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