Tu nombre oculto en la esperanza

Cabo de Buena Esperanza - {author}Busco un nombre en mi memoria, teñida de dulces sueños. Espera, espera, no la pierdas de vista. Es una palabra, un apelativo. Es tu apellido. Un vocablo encarnado de rosa con orlas brillantes de rojo pasión. Un vocablo adorado por los aromas de las flores y la frescura de la brisa. Un vocablo que, pronunciado, alegra el alma, el corazón y la mente. Vida mía…, que en un nombre englobas la felicidad. Maremágnum de endorfinas. Analgésico.

Di su nombre, ¡nómbrala! Adelante, labios, ¡tomad las riendas!, ¡gritad su nombre! Descubrid ante el mundo su verdadera identidad, oculta en la posibilidad de escucharla una vez más.

Palabra. Esperanza.

Iraultza Askerria

La caricia

Careless Whisper - {author}Como un fino recuerdo nocturno que se pasea por la frontera de los sueños sin apenas apreciarlo, una caricia tuya me sobrevoló el corazón. Ahí se quedó, dormitando, durante días, semanas, meses, años y resurrecciones. Tan pálidamente callada que ni una puñalada a traición la habría descubierto. Los latidos del músculo no consiguieron borrar el vestigio de esa caricia, ni tan siquiera revelarla. Estaba oculta en lo más profundo, como un coral hundido bajo la costa o un remordimiento que nunca pide perdón. De esta forma, solo mucho tiempo después, cuando te acaricié la mano el día de tu entierro, me percaté de cuánto te amaba.

Iraultza Askerria

Un rato entre las sombras

in the shadow - Gioia De AntoniisEstate un rato entre las sombras, escondida de mi amor. Viaja al otro lado del mundo, sin mirar quien te persigue. Vuelve tu mirada a la profundidad del cosmos y no escapes de su amparo hasta que veas el amanecer.

Estate un rato en los secretos de las tinieblas. No salgas de la protección que te ofrecen. Mantente serena y silenciosa, cual materia inanimada, y no permitas que mi instinto descubra tu escondite.

No fuerces la situación, no juegues con mi astucia. Mujer, te advierto que soy un hombre salvaje y amoral. Escóndete de mí mientras la oscuridad persista y muéstrate sólo cuando el sol exhiba su poder, cegándome el alma y el corazón y dejándome indefenso ante tus deseos.

Si no lo haces, te encontraré, y entonces seré yo quien queme tu espíritu y arranque los gemidos de tu pecho y descorche tus dos intuiciones y te mate penetrando en tu mirada. En la clandestinidad de la noche, no respondo de mis instintos, soy un monstruo sin razón.

Por eso, vida mía, te lo ruego: estate un rato entre las sombras. Espera pues a que amanezca.

Iraultza Askerria