Adiós

AdiOs - {author}Tus palabras se han escapado, indomables y bohemias. Se han ido lejos, al otro lado del mundo, donde la realidad se confunde con los sueños y los sueños rozan la atemporalidad de la muerte. Allá te fuiste, prometiéndome que regresarías algún día.

Sabía yo que nunca más volvería a verte. Pero aún así, te dije: “esperaré”.

Y aquí estoy ahora, aguardando a un desaparecido, a un vagabundo, a un inexistente ser que fue en busca de aventuras porque la vida le parecía aburrida. Seguramente, encontrarás en la muerte la emoción que buscabas.

Yo estoy condenada a la nostalgia, al recuerdo, a la simpática ilusión de un imposible anhelo. Me marchito al aguardo de un regreso que tiende al infinito, como el universo. Tan inmenso como este, era el amor que te ofrecía.

Para ti nunca fue suficiente.

Iraultza Askerria

 

El perro muerto

Perros - {author}Ellos se mudaron inmediatamente después de encontrar a su perro muerto. Trece años de convivencia habían dejado recuerdos imperecederos en la familia. El can ladraba suavemente. Se escondía entre los setos. Correteaba por el asfalto bajo el peligro de la circulación vial. Cuando sus amos lo reclamaban gritando, el animal regresaba al porche y lamía la mano de su dueño, de su amigo, como si nada hubiera ocurrido.

Vívidos recuerdos.

Para olvidar la nostalgia que suponía vivir en aquella casa ahora que el perro había muerto, decidieron alquilar un apartamento en el centro de la ciudad. Allí, en la puerta de madera de la entrada, dejaron colgado el collar del perro, como muestra inequívoca de que nunca lo olvidarían.

A los dos años el collar había desaparecido y nadie recordaba ya a la antigua mascota que lo portó.

Iraultza Askerria

Marinero maldito

marinero - María Aurinko laulelettLágrima alta en la vela,
párpado de aros viejos.
Mar te abraza de lejos
cual manchón de acuarela.
Ola que pinta esquela
sobre ancianos pellejos.
Lleva el mar los reflejos
lejanos de la escuela.
Mares de olvido y muerte
do nadie puede verte;
tumba acuosa te esconda.
Tierra azul y redonda,
campo santo infinito.
Mar, minero maldito.

Iraultza Askerria

¡Contenido extra!

Desde la primera escritura del poema he sobrellevado la duda del último verso. Vacilaba entre “Mar, minero maldito” o “Mar, dinero maldito“. En ambos casos, el enlace de “Mar, minero” o “Mar, dinero” era una referencia fonética a “Marinero“. Sin embargo, dependiendo del uso entre “dinero” o “minero”, el poema adquiría un tono y una conclusión diferente. Mi pregunta es clara, ¿por cuál te decantas? Respóndeme, si lo deseas, a la siguiente dirección de correo.

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Al sexo

Yo escribo para joder,
pa’ joderte bien jodida
y sentir latir tu vida
en tus labios de mujer.
Yo escribo para follar
y follarte en la despensa
donde tu hálito se densa
y tu cuerpo sabe a mar.
Para joderte y follarte
quemando mi cuerpo al tuyo
y mientras gimes, amarte
y sentir tu puro arte
en la punta de un capullo
que se llora por tocarte.

Iraultza Askerria