Soneto a una tierra ofendida

Las Médulas - José MiguelSoy el paraíso, el ánima que riega
los riachuelos dulces que descienden
por las montañas níveas que hienden
la voluntad del éter que ciega.
Soy el planeta que amado debiera
por las personas que viven de mí,
y a defenderme bien dicen que sí,
mientras me usan cual la basurera.
Mas sin embargo, próximo es el día
en el que vengaré tal osadía
y de su pueblo no deje señal.
Vientos, tornados, gélidos inviernos,
fuegos, riadas, cálidos infiernos…
¡hoy sellarán vuestro triste final!

Flor del estanque

Nenúfar, water lily. - Vvillamon

Flor en el estanque, solitaria. Las ondas se multiplican bajo su perfume, como si quisieran compartir su existencia con el resto de los seres vivos del hábitat. Las nutrias levantan la mirada y le sonríen, los flamencos le ceden sus alas rosas, repiquetean los picos de las rapaces pescadoras y destellan las aletas de las truchas.

La naturaleza entera ama a su flor del centro del estanque: mágica, singular, pequeña, hermosa, única. El cielo azul se desborda sobre sus pétalos, la blancura se destila como gotas de vino y una tibia sonrisa emerge de su tallo vidrioso cuando la flor se abre al mundo.

Es el renacimiento de la primavera, la llegada de la pasión, el momento que todo amante ha aguardado impaciente: por fin, se reencuentra con su flor.

Y yo, mientras contemplo ese solitario nenúfar del estanque, pienso en ti, margarita mía.

Iraultza Askerria

Agradable

Tamron 17-50 f/2.8 VC - Aitor Aguirregabiria

Agradable, agradable como la aurora cálida que tras un invierno gélido y eternamente níveo, despunta un día insospechado, sembrando en la tierra la esperanza y el sosiego que acarrea consigo su luz.

Agradable, agradable como el tierno trino de los arpados, que semejando las notas de la lira, corresponden con grata melodía a los arpegios que acompañan el susurro del viento.

Agradable, agradable como el néctar de un labio que, junto a otro, se comparte en recíproca devoción y ternura.

Agradable, agradable como el brío de una danza cuyos bailadores sonríen por la gloria de sus gráciles movimientos.

Agradable, agradable como unos ojos que, mirando a otros, se reflejan en los ajenos con intensiva y fogosa insinuación.

Agradable como la luz, agradable como la naturaleza, agradable como el amor, agradable como la música, agradable como la pasión.

Extracto de Rayo de luna, de Iraultza Askerria

El tacto de la naturaleza

Tacto - Anwar Vazquez

Dejado el ceremonioso altar de los sueños, en donde el religioso y consagrado matrimonio se viene a efecto mediante un cercano beso en los labios ajenos, y abandonando instantes después la inmensa iglesia de la felicidad tapizada por una cortina de ébano, el amor se vuelve ahora un completo sentimiento de reciprocidad y fortuna.

En la ciudad, ruinas de cementerio al día, y vergel de cielo a la noche, la pareja, él y ella, se unen en un beso de amor puro, al punto que un trueno arranca un ensordecedor aplauso de las manos de las nubes. Las lágrimas de los astros, sonrientes en lo alto de la vastedad creciente del universo, nublan el cuerpo de los amantes, imposibilitando cualquier recepción visual. No obstante, a pesar de que los ojos no se puedan ver, el corazón, unido, ve por ellos. Ella le muestra su alma, dichosa en el interior de su regazo, mientras en la oscuridad de los ojos y en los truenos de los oídos, se ven y se escuchan con el tacto de la naturaleza.

Extracto de Rayo de luna, de Iraultza Askerria