La tabernera

Photo - {author}Allá en los albores de este siglo, conocí a una tabernera fea, fondona, vestida de cinturones que parecían faldas y delantales más largos que una mesa de comedor. Un tímido bigote le asomaba sobre el labio y unas frondosas cejas coronaban su testuz de calabaza. Los parroquianos la llamaban burlonamente «la Macha», riéndose a su costa.

Yo sentí lástima por ella, o quizá odio hacia aquellos borrachines de mala lengua. En esto estaba, cuando resolví acostarme con ella esa misma noche. De lo que ocurrió en su dormitorio nada os diré. Pero sí las consecuencias de aquella relación:

Debido a mi incipiente fama, «la Macha» comenzó a protagonizar las portadas de las revistas del corazón, a exhibirse en los programa de tertulia de sobremesa y a ganar más y más dinero debido a las entrevistas y a la prostitución de imagen.

Yo desaparecí de su vida, pero los parroquianos que tanto la habían menospreciado, comenzaron a cortejarla con rosas, poemas, cartas de amor y mil y un requiebros.

Ninguno consiguió nada.

Iraultza Askerria

A una boca terca

Sueño - {author}

Terca boca escrupulosa
de unos besos cariñosos,
encuentras más pasión entre los restos
de un paladar ambicioso.
Terco labio lacerado
por la gracia de un fogoso,
como del sol ardiente llamarada
que quema hasta lo más hondo.
Terca niña que entre llantos
corres en busca de un hombro
sobre el que lamentar, siempre ignorando
que caminas entre locos.
Terca razón femenina
me apartaste como a pocos.
Ora, dañada, vuelves a mi vida
para ahogarme con tus lloros.

Iraultza Askerria