Náyade bendita

Ninfa - {author}
En su barco blanco navegando al vaivén de la brisa. Empujada por el canto de su séquito de musas. Pasea en la eslora de su embarcación de hojas; mi náyade bendita apoyada entre las velas.

Río abajo y río arriba, las cascadas serpentean a su paso. Escaleras de agua ante la estela de su navío. Caen las gotas del rocío en su rostro moreno, y mi náyade sonríe a los vientos norteños. Quizá allí, en el fondo de los jirones nubosos, aparezca una nube que esboce, caprichosamente, mi enamorado rostro.

Más allá viaja mi náyade, sorteando perlas y rocas lustrosas, mientras el bajel se proyecta de los bosques a las ciudades. En los puentes se asoman curiosos y envidiosas, queriendo observar a tan sublime criatura, que como salida de un manantial, eleva el brazo cual saludo.

Hay un pintor que la pinta, asomado en la orilla. Un músico que sobre un tejado toca el arpa en su honor. Poetas empedernidos retratando su figura y un escritor que a lo lejos le confiesa su amor.

¡Ay, mi náyade bendita! La humanidad te guarda en su pedestal, mientras tú, modesta y risueña, atraviesas los ríos de la vida en la blanca embarcación de tu cuerpo.

Iraultza Askerria

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