El perro muerto

Perros - {author}Ellos se mudaron inmediatamente después de encontrar a su perro muerto. Trece años de convivencia habían dejado recuerdos imperecederos en la familia. El can ladraba suavemente. Se escondía entre los setos. Correteaba por el asfalto bajo el peligro de la circulación vial. Cuando sus amos lo reclamaban gritando, el animal regresaba al porche y lamía la mano de su dueño, de su amigo, como si nada hubiera ocurrido.

Vívidos recuerdos.

Para olvidar la nostalgia que suponía vivir en aquella casa ahora que el perro había muerto, decidieron alquilar un apartamento en el centro de la ciudad. Allí, en la puerta de madera de la entrada, dejaron colgado el collar del perro, como muestra inequívoca de que nunca lo olvidarían.

A los dos años el collar había desaparecido y nadie recordaba ya a la antigua mascota que lo portó.

Iraultza Askerria

Coméntanos... ¿qué opinas?