Ruego a Dios

¡Oh, Dios, que sois en los cielos poderoso!
La súplica escuchad de un implorante
haced que este camino de delante
no sea pedregoso.

¡Oh, vos! Salir dejadnos del gran foso;
que la vida, tal que un infiel amante,
convierte en desdichado al más currante
y en rico al más ocioso.

Por ventura, tened la compasión
de reconstruir nuestra amada tierra;
y al hombre haced mejor de corazón.

Que mientras mi poema al mundo yerra,
mujeres y hombres sufren sin razón
las crueldades de una vida perra.

Iraultza Askerria

Reencuentro a finales de verano

Retomamos un beso en los rincones
de nuestras mentes volubles, al modo
de quienes a la pasión de la ausencia
se rinden poco a poco.

Nos abrazamos con paciencia, y luego
entre suspiros, como dos locos,
al fin nos unimos desesperados
en el acto amoroso.

¿Recuerdas el reencuentro al fin de Agosto,
después de tantos meses de abandono,
después de estar tan solos?

Y ahora nos reímos de ese tiempo,
abrazados, y entre besos, contentos.
Sabiendo que por siempre nos tendremos.

Iraultza Askerria

Primera composición sin título

Trazos amargos de una soledad
que en tu anciana cara parecen lágrimas,
son fruto del correr adolescente
de una indecente ánima.

Pues gozaste de tan buenos momentos
cuando siendo una espléndida chavala
desaprovechaste tu virtuosismo
entre chicos y camas.

Tu bebías, bailabas, divertías,
y tu padre decíate con calma:
“madura, que los trenes nunca esperan”
mas tomábaslo a guasa.

Ahora yaces perdida, sollozando,
escondida en la noche como rata,
y nada habrá, ni nadie, que a la postre
logre salvar tu alma.

Iraultza Askerria

Espero que haya un día

Habrá un día en el que todos
nosotros seremos fieles
a aquellos gratos papeles
hijos de tantos apodos.

Habrá un día, quizá ausente,
en que al fin abandonemos
el aparato que en memos
convierte al mirón y oyente.

Habrá, y nos daremos cuenta
del tanto tiempo perdido
frente al visor y el gemido
de esa maldita herramienta.

Habrá, y diremos… “¡Qué hecho!
¿Por qué dejé la lectura
de lado, como basura,
en favor de ese desecho?”

Iraultza Askerria

Soneto de amor inmortal

Cristal, de gotas verdes recorrido,
si no ciégalo el velo desplegado
será limen de Apolo, El Brillado,
y almacén de las flechas de Cupido.

Terciopelo que al oro ha desteñido,
de Venus es pincel, de su cuidado.
Su canto, de vocablo encarnado,
al Elíseo en gloria ha vencido.

Sus ojos, portales del hado,
sus hebras, rubio resplandor,
y sus labios, lira de Apolo.

Son cuanto me han enamorado,
y tan inmortal es mi amor
que nunca me sentiré solo.

Iraultza Askerria

Víctimas del cariño

Flecha atroz, la mirada,
taimada,
disparada al aire punzante,
que a mis pupilas, fría,
sin piedad, alcanzó un instante.

A tu lado, tu amante,
ignorante.
Una bienvenida afectada;
tú, su mano cogida,
y la otra cuernos a la espalda.

Tú fuiste mala arpía,
felina.
Nosotros los pobres cabritos
Yo… más cabrón, lo admito…
Pero no dudes que el motivo
fue la abundancia de tus mimos.

Iraultza Askerria

¡Pudor!

Los ríos púrpuras tras tus mejillas
señalaban algo… ¡pudor!

La mirada, ahora mis pesadillas,
señalaba algo… ¡pudor!

Porcelanas manos, cruz de tu pecho,
ocultaban algo… ¡pudor!

La oscura tiniebla sobre mi lecho
ocultaba algo… ¡pudor!

Mis ojos acostumbrados
a la oscuridad invidente,
lloran, se tornan pesados
al comprender lo evidente.

Infiel de mi corazón.
Dolor, ¡pudor!
Tú, él…
¡Mi mujer!
¿Y yo… qué?

Iraultza Askerria

In aeternum

Recuérdame el fértil valle a mi amor…
Las aguas undísonas de cristales
sus puros ojos claros;
sus tiernos labios, los bellos rosales
de rubí su color.
El gran sol, su luengo cabello de aros
en toda oscuridad resplandeciente;
su melodioso canto el ruiseñor.

Vencía al eterno tiempo en paciente,
más sabia que la solemne Minerva,
en amor y beldad Venus su sierva,
única en toda su figura y mente.
Sus dulces besos eran mi alimento;
sus cantos hacían que mi alma hierva
mas hoy, soy falto de tal sentimiento.

En este valle con lechos de flores
descansábamos al sol caluroso,
al ocaso y aurora,
con alborozo y un sueño amoroso.
Al presente en dolores
trasnocho triste al aguardo de mi hora,
privado de esperanza vigorosa
de morir pronto por ver sus amores.

Dios, ¿por qué su amor dio vida fogosa
ora dame la más gélida vida?
¿Cuándo llegará mi esperada ida
fin de esta memoria alegre y penosa?
Regala a esta amarga vida muerte;
finaliza esta tortura sufrida…
¡deja este cuerpo atormentado inerte!

Iraultza Askerria