A la musa

 - Paula Aparicio
Yo creo que mereces que te escriba
un soneto que alabe tu mirada,
tu sonrisa, tu cara inmaculada,
todo tu cuerpo, desde abajo arriba.
Pues me encanta también que seas viva,
como un cielo de azul o llamarada
que nunca está brumoso o apagada,
siempre abierta, melosa y efusiva.
Así que niña de la antigua Bética
aquí te cedo mi ronco cariño
para que feliz hagas a este niño,
y te conviertas en su vida y ética,
en su diosa presente aunque distante,
en Margarita, Lo o “Bea” de Dante.

Iraultza Askerria

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